Ingredientes para cuatro personas:
Para la pasta:
- 400 gramos de macarrones
- una cucharada de mantequilla
- agua
- sal
Para la salsa de tomate casera:
- kilo y medio de tomates maduros
- agua
- sal
- azucar
- aceite
Para la carne:
- 400 gramos de carne picada mixta
- perejil
- pimienta negra
- ajo
- sal
Para el gratinado:
- 200 gr de queso rallado
Elaboración:
En nuestro caso hemos utilizado salsa de tomate casera que teníamos envasada y que realizamos con los ingredientes arriba indicados. En este caso, el aceite se hecha un poco cuando el bote está lleno y apunto de cerrarse la tapa, ya que es un indicador cuando se abra para us uso si la salsa está bien y quedó bien envasada en su momento.
En una olla se pone agua a hervir con un poco de sal. Cuando llega a ebullición se le añade una cucharada de mantequilla. Nosotros la empleamos para que los macarrones no se peguen. Hay quien la echa después de que estos ya estén cocidos.
Cuando el agua está hirviendo se echan en la olla y se esperan 7 minutos de reloj, controlando en todo momento el nivel de dureza del macarrón y que no se pegue, ni entre ellos ni en la olla.
En una sartén se calienta un poco de aceite, donde se echará la carne que primeramente la habremos especiado con sal, un poco de perejil, un poco de pimienta negra y un diente de ajo. Una vez que está ya bastante echa, se le añade la salsa de tomate casera y se tapa dejando que se haga a fuego bastante lento unos 5 minutos la mezcla.
Mientras se ralla el queso, que en esta ocasión nosotros hemos escogido García Baquero semicurado para darle un toque más personal, aunque lo más cómodo es comprar queso de fundir y gratinar en pasta que hay en cualquier supermercado.
Se escurren los macarrones y se comprueba su nivel de dureza. Si es óptimo, se le añaden los macarrones. Recomendamos que primero se dejen enfriar la salsa de tomate y la carne una media hora ya que, si los echamos encima del tomate directamente desde la sartén, corremos el riesgo de que el calor ablande los macarrones y se nos pase el punto a la pasta.
Todo mezclado se echa en una bandeja de horno que habremos precalentado 5 minutos a 200 grados. Se espolvorea el queso por encima y se mete todo a gratinar unos 5 minutos. Este tiempo depende de la potencia que le déis al horno, pero a través del cristal se puede observar el nivel de gratinado que va alcanzando.
Cuando consideremos óptimo se sacan del horno y ya están listos para servir.

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